TIRANÍA Y EGOCENTRISMO

Los seres humanos, como reza el dicho popular, no nacimos aprendidos. Durante ese largo proceso que nos lleva desde el nacimiento hasta la vejez, pasando por la madurez, adquirimos la experiencia y la sabiduría que garantizan que seremos capaces de convivir respetando y cuidando de nosotros y de los otros.

Lo normal es que durante ese lapso abandonemos la dependencia de la vida infantil para convertirnos en adultos autónomos, aprendamos a postergar la gratificación inmediata para enfrentar serenamente las frustraciones y dificultades de la vida diaria y, sobre todo, abandonemos el egocentrismo infantil para dar paso al altruismo y la generosidad característicos de la madurez.

Sin embargo, como el proceso no siempre ocurre de forma normal, en ocasiones encontramos personas que piensan exclusivamente en sí mismos y que están listos a menospreciar y atacar a los demás. Pero lo más grave es que, con alguna frecuencia, estos seres adquieren poder y desde allí sirven bien a sus propósitos, mientras los demás, aterrorizados, ni siquiera entendemos cómo es que eso sucedió. Nos encontramos pensando: pero cómo, si parecían tan visionarios, encantadores o convincentes.

La pregunta es: ¿Qué nos lleva a confundir los tiranos seductores y magnéticos con los verdaderos líderes o guías?

En los escenarios donde el dolor da forma a la ambición de "hacer justicia", los individuos se aferran a visiones egocéntricas del mundo y consideran que lo bueno para ellos lo es necesariamente para otros y que lo que a ellos les molesta o les duele, debe ser eliminado de la faz de la Tierra. En consecuencia, pueden llegar a utilizar toda la fuerza interna para imponer a otros su propia voluntad y su propio criterio.

En general, desde los tiranos más famosos de la historia hasta los más desconocidos, tienen en su historia personal frustraciones y dolores tempranos que bloquearon el desarrollo de su altruismo y serenidad. Pero, y esto es lo interesante, no de sus ambiciones. Guardan en su interior sufrimientos profundos que los instalan en el egocentrismo y el resentimiento como se evidencia, por ejemplo, en la frase de un niño de escasos tres años -hijo de un comandante de un ejército irregular que vivió y murió en las comunas de Medellín-, quien afirmaba: "quiero fierros para matar a los que mataron a mi papá".

Además, ellos comparten una manera particular de relación con el mundo: viven en la creencia de que el universo conspira en contra de ellos. Esta cosmovisión, si bien se inicia en algún episodio real, enmascara el resentimiento y sed de venganza con racionalizaciones y discursos ideológicos.

Así, por ejemplo, Hitler, el dictador alemán, convenció a los demás y se convenció a sí mismo de que los judíos eran una amenaza para la nación y que la solución no era nada más ni nada menos que el exterminio. Stalin consideraba que la solución a la injusticia social de Rusia y de la humanidad requería la eliminación de cualquiera del que se sospechara o se probara que tenia una idea diferente al socialismo. Los ejemplos podrían ser interminables, desde los padres de familia que encierran a sus hijas porque la cuenta bancaria o el color del pretendiente no les convencen, hasta los miembros del Ku Klux Klan, pasando por los muchos dirigentes que alientan guerras fratricidas en cualquier región del planeta. Y es que el delirio de vivir amenazados por una conspiración pareciera ser una fascinante locura de carácter contagioso.

Vale la pena vacunarse contra ese virus. Nos merecemos ser capaces de seguir al verdadero líder: aquel que no es susceptible a la enfermedad del delirio paranoide, aunque en su historia personal también haya dolores; aquel que no se instala en el egocentrismo y antes bien transita con disciplina y compromiso hacia el altruismo, aquel que habla con palabras y frases que incluyen al otro, conversa y concilia antes de atacar y, entonces, nos conduce a crear un mundo en el que los iguales y los diferentes podemos convivir respetuosa y armónicamente.

 Por: María Antonieta Solórzano

 

 

About these ads
Published in: on 29 abril, 2009 at 17:19  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: http://malolito1965.wordpress.com/2009/04/29/tirania-y-egocentrismo/trackback/

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: